La relación entre el microbioma intestinal y el autismo: nuevos hallazgos científicos

Autismo o trastorno del espectro autista (TEA), es una condición compleja que afecta el desarrollo neurológico y se manifiesta con dificultades en la comunicación, el comportamiento y las interacciones sociales. Además de la base genética ya identificada, un elemento cada vez más relevante es el papel de los llamados eje intestino-cerebro (EIC), un sistema de comunicación bidireccional entre el tracto gastrointestinal y el cerebro. En particular, el microbioma intestinalLa microbiota intestinal, o el conjunto de microorganismos que viven en el intestino, parece influir en el equilibrio inmunitario, neurológico y metabólico, contribuyendo potencialmente al desarrollo del autismo.. 

Un estudio reciente utilizó un enfoque avanzado basado en datos de múltiples fuentes (microbioma, dieta, expresión genética, inmunología) para identificar señales comunes entre individuos con TEA. El estudio, en el que participaron numerosos investigadores de diversas ubicaciones geográficas, analizó 25 conjuntos de datos ómicos, comparando a niños con TEA con sus pares sin TEA, emparejados por edad y sexo para reducir el sesgo estadístico. Se identificaron los siguientes: 591 microorganismos más presentes en niños con autismo y otros 169 que se superponen con los de niños sin TEA. Entre los géneros microbianos más relevantes se encuentran: Prevotella, Bifidobacterium, Bacteroides y Desulfovibrio. Además, estas bacterias están relacionadas con alteraciones en los perfiles genéticos cerebrales, a dietas selectivas a menudo pobres en aminoácidos esenciales para la síntesis de neurotransmisores, y cambios en los niveles de citocinas inflamatorias tales como IL-6 y TGF-β. Estas relaciones sugieren unaarquitectura funcional común que conecta el intestino y el cerebro. Otros estudios resaltan el importante papel de Clostridios y una falta de Lactobacilos y bifidobacterias. Algunas diferencias pueden estar relacionadas con la dieta (selectiva o no). No todos los niños con trastorno del espectro autista son iguales. En cualquier caso, la microbiota intestinal parece desempeñar un papel fundamental.

Un aspecto particularmente interesante de estos estudios es la observación de cambios en el microbioma después tratamientos de trasplante de microbiota fecal (TMF), lo que condujo a mejoras en los síntomas conductuales en niños autistas. Cabe señalar, sin embargo, que este no es un procedimiento de rutina. Además, se ha descubierto que los microbios asociados con el TEA tienden a disminuir con el tiempo después de la intervención. Aunque todavía no es posible afirmar una conclusión definitiva relación causal directaEstos hallazgos sientan las bases para estrategias terapéuticas que tienen como objetivo modular el microbioma para mejorar los síntomas del autismo. 

Para obtener más información: 

Morton JT, Jin DM, Mills RH, Shao Y, Rahman G, McDonald D, Zhu Q, Balaban M, Jiang Y, Cantrell K, González A, Carmel J, Frankiensztajn LM, Martin-Brevet S, Berding K, Needham BD, Zurita MF, David M, Averina OV, Kovtun AS, Noto A, Mussap M, Wang M, Frank DN, Li E, Zhou W, Fanos V, Danilenko VN, Wall DP, Cárdenas P, Baldeón ME, Jacquemont S, Koren O, Elliott E, Xavier RJ, Mazmanian SK, Knight R, Gilbert JA, Donovan SM, Lawley TD, Carpenter B, Bonneau R, Taroncher-Oldenburg G. El análisis multinivel del eje intestino-cerebro muestra perfiles moleculares y microbianos asociados al trastorno del espectro autista. Nat Neurosci. 2023 julio;26(7):1208-1217. doi: 10.1038/s41593-023-01361-0.

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